Conferencia en San Petersburgo (Julio 2008)

CONFERENCIA EN SAN PETERSBURGO (mayo 2008). Museo de los Sueños de Sigmund Freud, adscripto al Instituto de Europa del Este de Psicoanálisis, director, Viktor Mazin, editor de la Revista Kabinet. Julio 2000.

(versión original en inglés y en castellano)

NAMES, CITIES, IDENTITIES, UNCONSCIOUS

Teodoro Pablo Lecman

INTRODUCTION

I will talk about the Unconscious in situation.As Lacan said,the Unconscious is the limbo, the land of the not realized, of desire, but it is situated.
Men are moving themselves into the cities and through cities. They carry names. They look for identities but can only get identifications and segregations. They enjoy more or less their life but the earth remains, and they pass by…

Odessa, Ucrania, Ukronia, Saint Petersburg, Leningrad; Utopia. Cities and names through which people see passing the phantoms of their ancestors.
So I can imagine Dostoiewski walking along the Nevski Prospect…

Buenos Aires, from where I come, has its saga of conquerors, killed natives and immigrants, and “desaparecidos”.
A recent Argentine film titled: “Where are you, my love, that I can´t find you”, was a metaphor of the city.
Blaise Cendrars, a great traveler, in “Hôtel des étrangers” wrote: “Mais son nom, Amour//quel est le nom de mon amour//dans la glace”.
And Rimbaud, another great traveler, wrote: “We shall enter in the splendid cities with ardent patience”. Then Skarmeta, the Chilean writer, took the expression “ardent patience” to draw the life of Neruda, that later resulted The Postino, The Postman.
Neruda, certainly, changed his original name, by that of a Czech writer.

Then,which is the letter that I am bringing here, carrying it with my name?
I don’t know for certain. Perhaps it is the Unconscious. Like Lacan says, perhaps it is a littoral of enjoyment that takes my body and envelops it in airplanes, moving it to its destiny: Saint Petersburg…or Paris (in my country people say that babies come from Paris). Or perhaps I am moving myself to no-man’s land, because if I am more up-to date, the Beatles said in The yellow submarine: “he’s a real nowhere man, making all is nowhere plans…”
Sigmund Freud was called originally Segismund. He changed his name to Sigmund, the father of the german mythic hero Sigfrid. And his mouth (mund in German) overcame (sieg in German). He opened the mouth of Irma and the mouth of the Unconscious: if not the Gods of the Olympus, Acheronta movebo: I will move the devils. He paid for that with his mouth cancer?

The stigmata of wars and changes of political regimes make themselves to be heared: we hear them close to the felled or continuous branch of familiar lineage and familiar language (lessico famigliare said Natalia Guinzburg).
Little stories link with the great history: my grandmother used to tell us that in the so called Tragic Week in Argentina (about 1919), her aunt hid her daughters in a closet as the way to protect them from the pogroms of oligarchs and police over workers and Jews.
Freud, in screen-memories, says that his brother frightened him by saying that the nurse, expelled from house because of some little robbery, was hidden in a closet. The same servant that used to take him to churchs and to tell him Christian stories.
I will not speak here about Groucha, the servant of the Wolfmann: she is in the Kabinet of Psychoanalysis, and we see her from the back, from the back of History.
In the closet we have many secrets and unknown stories. In the kabinet we expel them out, or we fabricate them.
Then the Unconscious talks: it is the part of the transindividual speech that I lack, the speech of the Other (Lacan, lack-an?).
During dreams the Unconscious keeps strange voices. We would hope that sadness will be returned in Freud(e).
A young woman comes to my Kabinet after the death of his grandfather. She is catholic and has a very Spanish name, but her mother’s grandfather had been a Jew. And she is fascinated about his library and those books written backwards, from right to left, in Hebrew. (Of course, all the history is written backwards, and is full of lagoons, but it is necessary to read it from the right face). On the course of analysis she tries, unsuccessfully, to get a young Jew as a boyfriend. But violence is a constant in her life: with her sister, with her father, with strangers. She learns taekwondo…
The question today is how to enter in the splendid cities of Unconscious, at present, with a transference?
I can only paraphrase D. H. Lawrence’s poem: “build then your ship of death, for you must take the longest journey to oblivion…and leave your old self (…). Build your little ark and furnish it with food, with little cakes and wine ” and pass over names, cities, identities and segregation, to become a subject, a subject who assumes responsibility for the Unconscious.

NOMBRES, CIUDADES, IDENTIDADES, INCONSCIENTE

Teodoro Pablo Lecman

INTRODUCCION

Hablaré sobre el Inconsciente en situación. Como dijo Lacan, el Inconsciente es el limbo, la tierra de lo no realizado, del deseo, pero está situado.
Los hombres migran a las ciudades y a través de las ciudades. Llevan nombres. Buscan identidades pero sólo pueden conseguir identificaciones y segregaciones. Gozan más o menos de su vida. La tierra permanece, y ellos pasan…

Odessa, Ucrania, Ukronia, San Petersburgo, Leningrado; Utopía. Ciudades y nombres a través de los cuales la gente ve pasar los fantasmas de sus ancestros.
Así puedo imaginar a Dostoievsky caminando por la Av. Nevsky.
Buenos Aires, de la que vengo, tiene su saga de conquistadores, nativos e inmigrantes muertos, y “desaparecidos”. Un film argentino reciente titulado: “¿Dónde estás amor de mi vida, que no te puedo encontrar? “, puede ser tomado como una metáfora de la ciudad.
Blaise Cendrars, poeta suizo-francés, lisiado de la Primera Guerra, gran enamorado y gran viajero y asiduo visitante de Brasil, escribió en “Hôtel des étrangers”: “Mais son nom, Amour//quel est le nom de mon amour//dans la glace”.
Y Rimbaud, otro gran aventurero: “Entraremos en las espléndidas ciudades con ardiente paciencia”. Entonces Skármeta, el escritor chileno de antepasados dálmatas, tomó la expresión “ardiente paciencia” para describir su encuentro con Neruda, que luego resultó en su film admirable y poco visto y una segunda versión ajena de fama internacional: Il Postino, El cartero.
Neruda, por cierto, cambió su nombre original, Neftalí Reyes, por el de un escritor checo: Ian Neruda, gran costumbrista de la Mala Strana praguense.

Pues bien, ¿cuál es la carta, la letra que traigo aquí, portándola con mi nombre?
No lo sé con certeza. Quizás es el Inconsciente.Como dijo Lacan, quizás es un litoral de goce que toma mi cuerpo y lo envuelve en aviones, llevándolo a San Petersburgo… o París (en mi país dicen que los bebés vienen de París). O quizás me estoy moviendo hacia una tierra de nadie, como los Beatles dicen en el Submarino Amarillo: “es realmente un hombre de ninguna parte, haciendo sus planes de nada para…”
Sigmund Freud se llamaba originalmente Segismund. Cambió su nombre a Sigmund, el padre del mítico héroe germano Sigfrid. Y su boca (mund, en alemán) triunfó (sieg, en alemán). Abrió la boca de Irma y la del Inconsciente: “si no puedo mover a los Dioses del Olimpo, moveré a los del Infierno”, a los demonios. ¿Pagó por eso con el cáncer en su boca?
Los estigmas de las guerras y del cambio de los regímenes políticos se hacen oir: los oimos junto a las ramas fallidas o continuas del linaje y los lenguajes familiares (lessico famigliare, dijo Natalia Guinzburg).
Las pequeñas historias limitan con la gran historia: mi abuela acostumbraba contar que en la Semana Trágica en Argentina (cerca de 1919), su tía ocultó a sus hijas en un placard para protegerlas de los pogroms de los oligarcas y la policía contra los trabajadores y los judíos.
Freud, en los recuerdos encubridores, cuenta que su hermano solía atemorizarlo diciendo que la mucama, echada de la casa por un robo pequeño, estaba escondida en el placard. La misma sirvienta que solía contarle historias cristianas y llevarlo a la Iglesia a escondidas. No hablaré aquí de otra, Groucha, sierva del ruso Hombre de los lobos: está en el Kabinet (consultorio) del Psicoanálisis, y la vemos de atrás, del fondo de la Historia.
En el closet guardamos muchos secretos e historias desconocidas. En el consultorio las hacemos salir o las construimos.
Entonces el Inconsciente habla: es la parte del discurso transindividual que me falta (lack), el discurso del Otro (Lacan, ¿lack-an?).
Durante los sueños el inconsciente toma extrañas voces. Quisiéramos tener la esperanza de que la tristeza se vuelva alegría (Freud(e)).
Una muchacha joven llega a mi consulta (Kabinet) tras la muerte de su abuelo. Es católica y con un nombre muy hispano, pero su abuelo materno era judío. A ella le fascinaba su biblioteca y esos libros escritos al revés, de derecha a izquierda, en hebreo. (Toda la historia, por supuesto, está escrita al revés, llena de lagunas, pero es necesario leerla del derecho. En el curso del análisis trató, infructuosamente, de conseguir como novio a un muchacho judío, deportista. La violencia es una constante en su vida: con su hermana, su padre, con los extraños, en el trabajo. Aprende taekwondo… (de cabeza a pies y de pies a cabeza).
La cuestión es ¿cómo entrar en las espléndidas ciudades del Inconsciente, actualmente, con una transferencia? (Manhattan Transfer, John dos Passos).
Parafraseo un poema de D. H. Lawrence: “build then your ship of death, for you must take the longest journey to oblivion…and leave your old self (…). Build your little ark and furnish it with food, with little cakes and wine ” (“construye tu barco de la muerte, porque debes hacer la larga jornada hacia el olvido… y deja tu viejo yo (…) Construye tu arca y provéela de alimento, confituras y vino”) y “pasa sobre” (sentido de Pesaj, Pascua) los nombres, las ciudades, las identidades y la segregación, para llegar a ser un sujeto, un sujeto que asume su responsabilidad por lo Inconsciente.

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