Presentación

    • Periódicamente propondremos el trabajo de un texto, una lectura como el núcleo central de nuestro sitio de psicoanálisis en la cultura, desarrollado alrededor de estos fundamentos:

 

    • La historia se da a leer como un síntoma a partir de Marx y Freud, según Lacan ;

 

    • Las pequeñas historias, la de los cuerpos sujetados pero subjetivantes: capaces de buscarle el sentido a la historia, porque de lo que se trata es del sentido de la vida (sexualidad, trabajo, creación y muerte), son inéditas, anécdotas, como decía el rancio Borges. Y sin embargo se dan a leer, a veces en un análisis, otras veces en distintos textos, o en los cuerpos, que son también textura de goce y orificios de intercambio, o embunches del obsceno pájaro de la noche donosiano.

 

    • La Historia, la de los grandes relatos, se nos dice está en crisis, pero no nos engañamos: son los ideales los que están en crisis, no por sí mismos, sino por los sujetos que los soportan. La Historia, que es capaz de tragarse todos los sentidos para reducirlos a cero (traumatismo) deja a veces flotando en el aire por un tiempo la estela de uno: uno de los sentidos.

 

    • Sentido que sólo es recuperable en la marca de un relato. Los mentirosos dicen que los relatos pueden inventarse, o que no valen nada, son sólo ficción. Los cientificistas se unen a ellos para proclamar la alegre nadificación tecnológica. Pero las marcas los denuncian. No-logo.

 

    • Abrimos con nuestras lecturas textos y sentidos desde el campo psicoanalítico. Arriesgándonos a los destinos extraños que ellas portan (¿leer el Capital llevó a un uxoricidio, al caput mortumm de Helena y la ENS?, ¿leer al pato Donald, a los Estados Unidos?).

 

 

    • En el escalonamiento de las palabras en los textos nos precipitamos hacia un final de la historia que anticipa nuestro fantasma. Queremos saber cómo termina. Pero el placer del texto (Roland Barthes) debe ir más allá del principio del placer y estamos en la praxis de la cultura, en la ética de la transmisión. Levantamiento de la represión por razón de recompensa, decía Tausk.

 

    • Nos abrimos así a un intercambio en la cultura que no desdeña ningún tema (en distintas lenguas) y al aviso (avis, dicen los franceses –rara avis-) de los lectores. Esperamos nos recreen (y nos re-crean) en este oficio del símbolo que se nos ha hecho carne.